Comer fuera con los niños

Cuando te conviertes en padre, tu vida social cambia, supongo que evoluciona. Entras en otra etapa. Lo de ir al cine se convierte en un lujo, para poder hacerlo tienes que contar con la ayuda de terceras personas que cuiden a los niños mientras te metes en una sala a ver una película. Ir a comer o cenar fuera podría parecer más sencillo, o ir a tomar un café, puesto que para realizar estas actividades puedes ir acompañado de los niños, parece sencillo, pero es complicado. Lo de sentarse en una mesa a tomar un café durante media hora, los pequeños no lo ven con tan buenos ojos. Lo de sentarte en una mesa, esperar a que te atiendan, a que traigan la comida, a comerla, a esperar a que de nuevo traigan comida…suele ser algo que fácilmente puede mutar en una experiencia caótica y estresante. Los niños no disponen de esa paciencia que permite esperar sentado ni conocen aún la experiencia de disfrutar de una comida. Se les hace difícil. Sí, puedes tirar de recursos, es lo que siempre hacemos nosotros, pinturas, dibujos, pegatinas, juguetes, móvil, tablet…pero se echa en falta restaurantes que estén preparados para los niños. Restaurantes en los que las familias sean bien recibidas, en los que los camareros te reciban con una sonrisa e interactúen con los niños.

No quiero decir que no existan este tipo de restaurantes, seguro que los hay, pero por desgracia, no me he cruzado con ellos. Hago un llamamiento para que si conoces o eres el dueño de una cafetería o restaurante que cumpla con las características que enumero a continuación en Bizkaia o alrededores, te pongas en contacto conmigo, puesto que me encantaría poder conocer el local.

Algunos puntos o características que hacen que te apetezca volver uno y otra vez a ese restaurante en familia son los siguientes.

  1. Que tenga tronas.
  2. Que tenga sitio para poder poner la silla. Si el bebé es pequeño, es fundamental que el cochecito esté junto a la mesa donde comen los padres, a ser posible en un lugar que no sea zona de paso, para que no lo muevan cada vez que pase un camarero u otros clientes. Si el niño es algo más mayor y el restaurante dispone de tronas, se podría dejar la silla en un lugar alejado a la mesa pero a la vista, para poder tener control visual de la misma.
  3. Cambiadores en los cuartos de baño. Aprovecho para recordar que los padres también cambian pañales. En muchas ocasiones los cambiadores están situados en los baños de mujeres, pero ¿y qué pasa si el padre ha acudido solo con el niño?
  4. Personal cariñoso y paciente con los menores.

Y ya, con esto es suficiente, sin embargo, si dispone de estas otras cosas, os aseguro que el local se os llenará de risas infantiles y familias contentas que estarán deseando ir a vuestro local.

  • Menú infantil. Recuerdo que los niños pueden comer algo más que spaguettis y salchichas. Igual que a los adultos nos gusta poder degustar platos que normalmente no solemos comer en casa, los niños también pueden probar cosas nuevas. Mi sugerencia es que los menús infantiles sean iguales (o similares) a los de los adultos pero con raciones menores.
  • Pinturas, salvamanteles para colorear, globos…son cosas de poco coste económico pero que hacen que los niños se lleven un buen recuerdo del local.
  • Zona de juegos, como digo, para mí esto no es primordial. A veces esto resulta hasta contraproducente dependiendo de la edad del niño, puesto que debes pendiente de él mientras juega en otro sitio diferente al lugar en el que te hallas sentado y al final no puedes disfrutar plenamente de la comida.

Ah, en las cafeterías no estaría mal que hubiera también opciones variadas para que tomen los niños más allá del colacao, por ejemplo…babyccino!!!

Así que, ¿conocéis algún restaurante o cafetería que cumpla estas expectativas? ¿algo realmente family-fiendrly? Por Bizkaia o alrededores, si conocéis algo de este estilo, por favor, hacédmelo saber, estaré encantada de conocerlo y de ir elaborando poco a poco una base de locales realmente family-friendly.

 

3 thoughts on “Comer fuera con los niños

  1. La verdad es que yo no he salido mucho. Cuando lo hago, lógicamente, voy con mi hijo a todas partes. Salvo las grandes cadenas que tienen todo lo que apuntas el resto de restaurantes poca cosa. Alguno no tiene ni tronas. Lo bueno, de momento, es que mi hijo aún es muy peque y no consume el menú infantil. Antes comía purés y ahora come un poco de lo nuestro.

  2. Muchos camareros no entienden eso de… pon el carro aqui… ya, pero si vas a estar pasando la bandeja por encima de su cabeza para servir, casi que mejor nos ponemos en otro lado… sobre todo cuendo empiezan a tener la mano larga. En los VIPS cuando llevas carrito suele gustarles arrinconarte en una esquina :/

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