Cuando desde Boolino me realizaron esta propuesta, me pareció un libro y un título muy interesantes, a pesar de estar tomándome un descanso de mi trabajo para dedicarme al 100% a mis pequeñajos, sigo queriendo estar al día de mi profesión, y me sigo interesando por temas relacionados con la educación, me gusta aprender y conocer nuevas teorías y metodologías para luego aplicar en el aula aquello que mejor me cuadre o me convenza. Así que, decidí aceptar la propuesta y leer el libro

Reconozco que leer este libro me ha hecho reflexionar sobre por qué los niños se comportan cómo lo hacen, puede parecer algo obvio pensar que el comportamiento de un alumno en el colegio es consecuencia de su experiencia en la familia o en otros ámbitos, sin embargo, en muchas ocasiones no se piensa en ello, no se tiene ni tiempo para hacerlo. Este libro ha hecho que me diera cuenta de cosas que me han pasado desapercibidas hasta ahora. Por ejemplo, por citar sólo alguno de los casos que se ofrecen como ejemplo en el libro:

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  • Un niño que hacía preguntas, al parecer aleatorias, en momentos inoportunos. Por ejemplo, sin venir a cuento, durante la clase de lengua, preguntó a la profesora si a los gatos les gustaba dormir al lado del fuego, la pregunta venía propiciada por el hecho de que estaba dándole vueltas a una conversación telefónica escuchada en casa entre sus padres, separados, y se había acordado del gato que ahora compartía hogar con su padre y no con él…

  • Un niño que no consigue desatar el nudo de su zapatilla en el vestuario, la profesora le apremia para que se de prisa y él comienza a morder el nudo para desatarlo, intenta meter el pie sin soltarlo…es incapaz de pedir ayuda. ¿El motivo? de pequeño, nadie acudía en su ayuda si lloraba. Cuando se caía, nadie le consolaba. Cuando tenía hambre, él mismo se servía la comida…había aprendido a no pedir ayuda.

Con este libro he aprendido a ver más allá de las apariencias, a pensar en el motivo de los comportamientos, la importancia de decir de una manera adecuada las cosas. A reforzar lo positivo en lugar de lo negativo (aunque esto es algo que ya intentaba hacer). Por ejemplo, si los niños hacen mucho ruido en clase, mandarles callar sutilmente: “Vaya, parece que oigo muchas voces, me pregunto quién será…” en lugar de mandar silencio sistemáticamente o mandar callar a alguien directamente…

En la segunda parte se nos habla de los grupos de trabajo, esta parte es más práctica. Se explica detalladamente cada sesión de cada grupo, indicando los tiempos a emplear en cada parte, los materiales a utilizar, las palabras que son recomendables utilizar. Se indica para qué tipo de alumnos podría estar indicado cada grupo, las características del aula a utilizar para las sesiones… Me ha gustado la forma de orientar esta parte del libro, guiando sobre cómo trabajar lo aprendido en el libro.

Dime qué piensas!