La regla no sirve solo para medir

Como cada día 10 de cada mes, Rosa Eva nos hace una visita para seguir enseñándonos cosas sobre educación sexual, como sabéis, ella ha escrito un libro junto a su hijo (“Anda que te tenga que enseñar yo a hablar de sexo”) en el que nos cuentan su experiencia y nos dan consejos e ideas para hablar de sexo con los niños y adolescentes. Este mes, nos habla sobre la menstruación, ese tema tan natural que, sin embargo, parece ser un tabú en muchos hogares y entornos.

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LA REGLA NO SIRVE SOLO PARA MEDIR

 

Un mes más, nos colamos en vuestros hogares de la mano de Cuentos de Amatxu, para acercaros una forma diferente de abordar la sexualidad con los niños y niñas que os rodean.

No importa que seas mami, papi, abuelo, abuela, tía dicharachera, tío enrolladete, maestro o maestra implicada en que lo que aprendan tus alumnos, les cale hasta los huesos… la sexualidad es una cosa de todos y ¡TODOS! hemos de educar a esos peques, para que crezcan felices.

¿Has leído el título? “La regla no sirve solo para medir” y precisamente el artículo de este mes va de eso, de reglas y todo lo que eso significa, que tela marinera ¿eh?.

Este tema seguro que piensas que es muy importante, y lo mismo estás con los ojos como platos para ver si ahora, te descubro América. Pues ¡aborta misión! Porque tal y como está el patio, tenemos a Washington como para reconquistas ¿no te parece?. No obstante, me da a mí que tal vez te pueda sorprender ¡eso sí!, porque lo que un chaval o una chavala necesitan saber de este tema que lo pinta todo de rojo no tiene nada que ver, pero nada de nada, con lo que está escrito en los libros de Cono, que no te digo yo que esté mal, pero a los chicos y chicas, eso de darle tanto bombo y tanto platillo a lo que pasa por los adentros, créeme que no les pone nada. ¡Vamos! Que está bastante sobrevalorado el temita del recubrimiento del útero y lo que ellos y ellas quieren saber, es más lo que pasa por las afueras del cuerpo.

Es más común de lo que crees, que en los talleres de educación sexual que nuestros hijos reciben en los colegios, el tema de la menstruación se vincule más a las niñas y el de los métodos anticonceptivos a los niños, cosa que sigo sin tener demasiado claro, porque si lo que perseguimos es un desarrollo integral (independientemente del género de nuestros retoños), si lo que queremos además, es crear adultos empáticos y abiertos de mente, flaco favor le estamos haciendo a esos objetivos, si somos los primeros en sesgar información en función únicamente del sexo de nuestros hijos.

¿Cómo pretendemos que un niño, un varón, se convierta en un hombre que entienda los ciclos emocionales por los que pasamos las mujeres, si nunca nos paramos a explicarle lo que nos ocurre?

¿No será que ni nosotras mismas sabemos qué nos pasa?

Realmente eso es lo que nadie nos explica. Ni a chicos, ni a chicas. Y es precisamente eso, los cambios emocionales por lo que pasa una mujer a lo largo de su ciclo menstrual, lo que los niños y niñas deberían aprender, más allá de que una vez al mes salga sangre por el “chichi”, a ellas las pueda doler o no la tripa o nos cueste más o menos entendernos, a nosotras mismas y que nos entiendas nuestras parejas.

La generación de los 70 y 80, hemos crecido escuchando frases del tipo:

-Bueno ¡como está con el mes, no hay quien la aguante!

Y a todas, sin excepción, el comentario nos ha repateado el higadillo en algún momento de nuestra existencia. Es cierto que a lo largo de nuestro ciclo menstrual pasamos por diferentes etapas, que nos hacen a su vez comportarnos de un modo diferente. Pero queridos y amados hombres nuestros, ¡no estamos más nerviosas porque nos encante Almodóvar y una vez al mes nos de el ataque, por si se le ocurre reestrenar la peli, Nooo! ¡No nos da por tener la lágrima floja porque soñemos con el Goya a la actriz revelación en la categoría de drama, tampocooo! Las mujeres no nos dedicamos a machacar al sexo contrario una vez al mes, ni disfrutamos volando en una montaña rusa de sensaciones y sentimientos. ¡Nada más lejos de la realidad, chicos!

Todo lo que nos ocurre, tiene una explicación y precisamente de eso es de lo que tenemos que hablar con nuestras hijas y con nuestros hijos.

A ellas para que, sean capaces de identificar en qué momento del ciclo se encuentran y qué necesidades potenciales pueden tener, porque lo que está claro es que cuanto más nos conozcamos a nosotras mismas, mejor vamos a poder enfrentarnos a nuestras propias sensaciones y sentimientos.

Y a ellos para que crezcan con la creencia de que su pareja (si es una mujer) no se vuelve un alien tal día como hoy, sino que presenta unos cambios a causa de un ciclo interno que está viviendo semana a semana.

 

            ¿CÓMO EXPLICAMOS EL CICLO MENSTRUAL A UN CHICO QUE NO LO PUEDE SENTIR?

Yo aposté con mi hijo por hablar su mismo idioma y como a casi todos los chavales les encanta el fútbol, le hice un paralelismo con el Mundial.

Vamos a imaginarnos que termina la Liga Española y que Messi o Cristiano tienen que irse al Mundial. Eso sería como si nosotras acabásemos de terminar la regla (o sea, que ya no la tenemos, ya no sangramos), ahí comienza nuestra primera fase y ahí también comienzan los entrenamientos previos en lenguaje futbolero ¿nos vamos entendiendo?.

Primera semana tras la regla.

Durante esa primera semana después de haber terminado la regla sube nuestra energía física. Aumentan también las ganas de concentrarnos, la capacidad para planificar y para analizar lo que estamos haciendo. Es una semana en la que estamos preparadas para pensar y hacer cosas nuevas. Estamos llenas de energía y nos solemos encontrar superbién.

Segunda semana tras la regla.

Dos semana después de haber tenido la regla es como si Messi o Cristiano empezasen los partidillos de clasificación. Ahí, ambos están superdinámicos, dándolo todo, hablando con todo el mundo.

Y a nosotras nos pasa lo mismo. Estamos más sociales, tenemos ganas de estar con todo el mundo, es una semana estupenda para quedar a dar una vuelta. Estamos pletóricas, con el guapo subido y las carcajadas son tan sonoramente recurrentes que incluso, nos podrían escuchar desde la otra punta de la provincia.

Tercera semana tras la regla.

Messi y Cristiano ya están metidos en partidos de cuartos de final, con un peazo de cacho de estrés monumental. Con una presión de sus compañeros, del entrenador, de los periodistas con el único objetivo de que metan muchos goles, y ¿qué les pasa en los Mundiales siempre? Que como con tanta presión no marcan un gol ni de coña.

¿Qué nos pasa a nosotras en esa tercera semana? Pues que nuestro cuerpo se está preparando para que en unos días tengamos la regla. Toda esa energía que teníamos en las dos semanas anteriores va bajando. No tenemos ganas de hablar tanto con los demás. Estamos más cómodas solas y enfocadas en nosotras mismas y como venga el resto de la humanidad a tocar la pera, pues nos cabreamos y nos agobiamos un poquito bastante.

Cuarta semana… Nos vuelve a venir la regla.

En esta semana Messi y Cristiano tienen el partido decisivo, el crucial pero, como ha venido pasando en los últimos mundiales, llegan con tanta presión y tan cansados que no dan pie con bola, y no ves un gol golito ni aunque te lo imagines.

A nosotras nos pasa un poco lo mismo. En esa semana nuestro ritmo y nuestra energía han bajado una barbaridad y ¿qué queréis que os diga? No deberíais marearnos con preguntas que ya sabéis la respuesta. Ejemplo:

-¡Nena! (a voz en grito desde la habitación, mientras la chica está tan a gusto leyendo en el salón) ¿dónde hay una toalla?

En ese momento, se te resbalan las gafas a la nariz, se te mezclan los renglones y piensas ¡Ostras! Y yo a este hombre le quiero ¿eh?. Estoy enamorada de él. De hecho, he creado vida de la nada con él, y tomando una bocada de aire como si no hubiera un mañana, respondes:

-¿En el mismo sitio que llevan los últimos 15 años… Amor? ¿En el armario del baño?

¡Si, si, reíros! Pero no hay ni una a la que no le haga pasado al menos una vez (y si solo ha sido una… el varón con el que duermes se merece una rotonda a su nombre, porque ya no ponen estatuas).

RESUMIENDO

 ESTO ES LO QUE TENÉIS QUE DEJAR CLARO A NIÑOS Y A NIÑAS

 ¡A TODOS!

  1ª semana después de la regla: Entrenamientos previos.

Mucha energía, nos apetece pensar, hacer cosas nuevas y planificar. Estamos llenas de fuerza y superbién. ¡Aprovechad para hacer cosas creativas!

2ª semana después de la regla: Partidillos de clasificación.

Estamos más sociables, tenemos ganas de salir, entrar, ir y venir, y nuestro buen humor se viene con nosotras a todas partes. ¡Aprovechad para ir a bailar, quedar con amigos, cenitas en casa de uno o de la otra… Lo que se dice no pisar por casa nada más que para lo justo!

3ª semana después de la regla: Cuartos de final.

Toda esa energía que teníamos en las dos semanas anteriores va bajando. No tenemos ganas de hablar tanto con los demás, estamos más calladas. ¡Por favor, confía en ti mismo y si no agobias a tu chica, sería todo un puntazo, chavalote!

4ª semana después de la regla: Final del Mundial.

Nuestro ritmo y nuestra energía han bajado al subsuelo del metro ¡Mejor no marear con bobadas!. Si sabes la respuesta, no hagas la pregunta. No tenemos ganas de hacer casi nada, solo de descansar, así que estaría genial que preparases la cena y sobre todo ¡NO AGOBIES, QUE UN DOLOR DE OVARIOS CABREA MUUUCHO

¿Probaréis la receta de cocina? ¿Me contaréis que tal os va?

Como siempre esperamos todos vuestros comentarios aquí, en los Cuentos de Amatxu y también en la página de Facebook de “Anda… Que te tenga que enseñar yo a hablar de Sexo”

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¡Daremos de qué hablar!

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