La vuelta al cole ha llegado y no sólo para los peques, por desgracia también ha llegado para mí. Tras las 16 semanas de baja maternal, más dos semanas que dan en mi “empresa” decidí cogerme una excedendia. No disfruté de días por lactancia, al no tener plaza fija no me correspondían. La intención era volver al trabajo cuando el pequeñajo tuviera siete meses, al final no lo hice. Pesó más el bienestar del niño que la economía. Esto es, si volvía no lo hacía a un lugar en concreto, sino que dependía de las sustituciones de ese momento, no me pareció muy adecuada esa situación para el pequeñajo, un día dejarle 5 horas, los siguientes tres días 9 horas, la siguiente semana nada, las siguientes tres semanas tres horas al día…y así sucesivamente, así que tomé una de las mejores decisiones de mi vida…alargar mi excedencia y disfrutar más de mi hijo.
Pasado el tiempo, cuando el pequeñajo cumplió un año, coincidiendo con el inicio del curso, he vuelto a trabajar.
El comienzo fue duro, muy duro. Leía en las redes y blogs sobre la vuelta al cole de los niños y yo vivía en mis propias carnes mi vuelta al cole. Después de un año compartiendo 24 horas al día. 365 días, llegó la separación.

Cuando la gente me ha preguntado, les he dicho que está siendo muy duro, me dicen que ya era hora de que nos separáramos, que el niño tiene que estar con más gente…¿perdona? El niño ha estado muy bien conmigo, se ha relacionado cuando ha debido hacerlo, conmigo al lado, no hemos estado encerrados en ninguna burbuja. Si el dinero no fuera un problema, me habría quedado más tiempo con él, perooo lamentablemente debo volver a clase. Ahora no va a estar con más gente, con estas personas ya estaba también estando conmigo, menos tiempo que ahora, obviamente, pero ya se relacionaba. No, lo siento, pero no era hora de separarse, a mí que me muestren algún estudio que confirme o afirme que un niño de 1 año debe estar con otras personas diferentes a su madre. 

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