Un mes más os traigo el artículo que Rosa Eva, coautora junto a su hijo Iván del libro Anda, que te tenga que hablar yo de sexo!, esta vez nos trae un texto respondiendo a una consulta que le hizo una madre en su email, cómo reaccionar cuándo un niño pregunta por qué cambia el tamaño de su pene….Por cierto, si vosotros también tenéis alguna pregunta rondándoos por la cabeza, podéis mandarnos un email, bien a mi dirección cuentosdeamatxu@gmail.com o bien a la suya tengounadudasexual@gmail.com .

¿MAMÁ POR QUé EL PITO SE ME HACE GRANDE?

 

¡Cuanto nos gusta recibir vuestros mensajes!. En realidad es una de las cosas que más nos gustan, tanto a Iván como a mí.

Nuestro artículo de este mes está centrado completamente en vosotros, en vuestras dudas reales y en cómo abordar sus preguntas, con respuestas directas, realistas y sobre todo que resolutivas. No olvidéis que si no le damos solución a un niño o a una niña, posiblemente con el tiempo, se canse de preguntar para nada.

Hoy respondemos a una mami, a la que agradecemos el haber puesto ante nuestros ojos parte de la intimidad de su familia.

Ella nos cuenta así:

“Buenas tardes, soy una mujer con dos niños, uno de 9 años y otra de 2 y medio. Me encantan todos vuestros consejos para poder hablar de sexo con los hijos, los míos son aún pequeños, pero el chico empieza ya con curiosidades, y realmente hay veces que no sé cómo enfrentarlas, ya que en mi infancia, el sexo fue tema tabú, y eso la verdad es que a mí me pasa factura a la hora de explicarme con mi hijo.

Por ejemplo. Hay alguna vez me ha dicho:

-Mamá ¿porque el pito se me hace tan grande?, es que le toco y se hace muy grande.

Yo hace tiempo que le dije que era porque tenía mucha salud. Sé que no es una respuesta que le pueda ayudar, pero no supe que contestarle. Por eso me gustaría que me dierais algún consejo, para que con su edad lo pueda entender sin que sea muy brusca la explicación.

Muchísimas gracias y aunque no os conozco, me encantáis como madre e hijo.

Un saludo.

Desde lo más profundo de nuestro afecto, le damos las gracias a esta mami por su sinceridad y su calidez. Y tanto Iván como yo, como la propia mamá con la que ya hemos hablado, consideramos que compartir con todos vosotros nuestros consejos, tal vez pueda ayudar a muchos más adultos, hombres o mujeres, que tienen un niño o una niña cerca y no saben cómo enfrentar este tipo de conversaciones.

Foto de Rubén Casado

Para nosotros lo más importante es transmitiros tranquilidad.

El sentirse culpable por dudar en ocasiones y no saber cual es la mejor forma de explicar algo a nuestros hijos e hijas, no nos lleva más que a sentirnos un poquito más inseguros y eso amigos míos, no es operativo, así que vamos a barajar otras opciones.

Todos llevamos una mochilita llena de emociones y repleta con nuestro propio camino educativo. Muy a menudo esa mochila pesa y nos hace caminar a otro ritmo, tal vez, diferente al deseado. Sea como fuere, la acción de escribir un mensaje, de buscar una página en Facebook o de interesarte por un libro de Sexo como el nuestro, ya dice mucho a vuestro favor y por ello, Iván y yo os aplaudimos.

Si nos ceñimos a la consulta, os diremos que cuando los niños preguntan sobre sus cambios corporales, lo más importante es restar posibles miedos a esos acontecimientos. Pensad que hay niños y niñas que se asustan mucho, cuando pasan cosas en sus cuerpos que no controlan y que son nuevas para ellos o para ellas.

Una respuesta liberadora para esta situación podría ser, hacerle caer en la cuenta de que eso le ocurre a todos los hombres (o a buena parte de ellos. El tema de meter en esto a la señora Viagra… No lo visualizo jajaja, eso sería enrollarse como las persianas de pueblo y os hemos dicho en muchas ocasiones que eso mejor que no pase).

El próximo día que el niño se levante con una erección y pregunte sobre ella, podríais intentar una respuesta sin una mirada de juicio hacia su pequeño pene. A nadie le gusta que le miren fijamente el pito… Al menos a los 9 años ¡eso no gusta! jajaja.

Me explico. Si el niño llega a la cocina y os hace caer en la cuenta de que su pito está más largo de lo habitual, no dejéis todo lo que estéis haciendo, os le llevéis al baño o a la habitación, le sentéis a vuestro lado y se lo miréis directa y fijamente. Eso da sensación de… ¡Me llevan al médico fijo! De… ¡Mi madre! ¿que me está pasando? Eso no les mola a los niños. Bueno a mí tampoco me molaría nada, qué queréis que os diga.

Os recomiendo que sigáis a lo vuestro. Recogiendo el salón o la cocina o lo que sea que estéis haciendo y mirarle al pito de refilón, como si os estuviera diciendo que le pica un codo. Y luego yo añadiría una frase de tranquilidad (de… ¡guay!, no soy un bicho raro, verde y con antenas).

Por ejemplo, podríais decir:

-Lo mismo le ha pasado a papá esta mañana y creo que ayer también. Eso os pasa a todos los chicos. Hay partes del cuerpo que se ponen duras y luego se ablandan. A mí por ejemplo, si el agua de la piscina está muy fría, se me ponen las tetas duras. Toda la teta no, solo este cachito que se llama pezón (y si se lo enseñamos, pues lo entenderá mucho mejor, claro. ¡Ojo! ¡¡¡Que no pasa nada por enseñarle un pezón al chiquillo!!! Que parece que ahora hemos pasado a un plano en el que si le enseñamos a nuestros hijos e hijas nuestro cuerpo, nos pueden acusar hasta de la muerte de Manolete y ¡Noooo! ¡NO saquemos las cosas del tiesto!), pero al ratito se pasa cielo. Mira, si haces pis suele bajarse y si te lavas las manos también, ¿quieres que probemos?.

Y en ese momento, dejad que sea el propio niño el que decida, que para eso es su pito y son sus manos.

También sería bueno sacar el tema, por si la primera respuesta que le distéis le ha desconcertado y no se atreve a preguntar de nuevo.

Por ejemplo, estaría bien que cualquier día cuando estéis preparando el desayuno… Le dijerais:

-A papá esta mañana se le ha puesto el pito larguísimo. Estabas dormido y no te lo ha podido enseñar, pero si mañana le vuelve a pasar, ya verás como flipas cuando se lo veas, ¿a ti hoy te ha pasado?

Pero todo esto lo decimos mientras hacemos las tostadas o mientras ponemos los cereales encima de la mesa ¿vale?, que solo es un pito largo, a mí lo que me congela la sangre es la factura del gas de febrero. No os olvidéis que vivimos en Valladolid jajaja.

Si comenzáis por explicarle lo que a vosotros mismos os pasa, el peque no se sentirá juzgado y seguramente os contará lo que también le pasa a él con total naturalidad. Y cuando os diga ¡Sí, a mí también! o ¡No mamá, hoy no me ha pasado! pues aprovecháis y le dais la explicación que os comentábamos anteriormente.

La clave sin duda es la naturalidad y el ponernos en el lugar de nuestros hijos e hijas. Iván me dice que, tal y como puso en la página 26 de nuestro libro, le expliquéis a vuestro niño que eso es normal y que es importante que cuando vaya a hacer pis con el pito largo lo sujete y trate de apuntar al agua. Si lo deja a su libre albedrío, puede terminar por mearse la cara o los azulejos del baño y ¡ninguna de las dos cosas molan nada de nada!

Es maravilloso tener niños alrededor y aprovechar cada reto, para acercarnos más a ellos.

Esperamos vuestras dudas para compartirlas y tenderlas al sol.

Y como siempre os decimos. Si lo compartís, ayudaréis y mucho, a todos esos amigos que también tienen peques pregunticas a su alrededor.

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Y responderemos a todas vuestras dudas aquí o en tengounadudasexual@gmail.com

 

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