Mi primer frutal, en casa tenemos el frutalito por lo que ya conocía el funcionamiento (por cierto, tengo que contaros en un post más cosas sobre El frutalito), es un juego colaborativo, me gusta mucho por esto, es un juego en el que o todos ganamos o todos perdemos, consiste en recoger todas las frutas antes de que el cuervo llegue hasta la cesta y se quede con todas. Está recomendado a partir de los dos años, entra dentro de la categoría que en Haba denominan Juegos para la primera infancia. Por cierto, es difícil encontrar juegos de mesa para niños de 2 años y los que vi en la formación que impartió Haba y de la que os hablé aquí pude conocer unos cuantos muy bien pensados para esta edad.

Pongámonos en situación, un granjero ha tenido que salir al mercado para llevar fruta a vender, (por ejemplo, podemos inventarnos la historia que queramos) y ha dejado solos los árboles frutales, un cuervo está al acecho, esperando para poder comerse toda la fruta, nosotros tenemos que impedírselo recogiéndola antes.

Cuatro árboles: manzano, cerezo, peral y ciruelo. Cuatro piezas de fruta en cada árbol. Un tablero sencillo, recto. Un cuervo, un dado en cuyas caras podemos ver la figura del cuervo, una cesta y colores, y una cesta.

Por turnos, los jugadores han de tirar el dado, si sale rojo, deben coger una pieza de fruta de este color e introducirla en la cesta, si sale azul, cogerán una ciruela y la meterán en la cesta…y así con los colores que salgan. Si sale el dibujo de la cesta, pueden elegir qué fruta quieren introducir en la cesta y si sale el dibujo del cuervo, éste debe avanzar por el camino. El juego termina cuando logramos recoger todas las piezas de fruta, en cuyo caso hemos ganado, o cuando el cuervo llega al final del camino, que es cuando gana él. O todos ganamos o todos perdemos, es por ello que este juego es ideal para los 2-3 años cuando aún no llevan demasiado bien lo de perder y siempre quieren ser los primeros, ganar, acabar el más rápido…

Este juego trabaja la motricidad fina, cuando cogen las diferentes frutas, cuando montan el tablero, cuando tiran el dado…también se aprende a distinguir los colores, a relacionar el color que ha salido en el dado con el color de la fruta, se aprende a respetar el turno, a ayudarnos entre nosotros porque en realidad somos todos un equipo contra el cuervo, se pueden practicar las matemáticas con niños algo mayores, jugando con el número de frutas que vamos teniendo en el cesto o con el número de casillas que faltan para que el cuervo gane…Es un juego sencillo,corto, esto último es importante puesto que a esta edad no son capaces de mantener la atención demasiado tiempo en una actividad, con pocas normas para no liarles…lo dicho, es perfecto para introducir a los peques en los juegos de mesa.

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